domingo, 1 de marzo de 2026



La hermosa herida se delata como un sueño.
Ella que no supo resistir a la vida, 
se abre y se ensancha como un mundo. 
Los límites se enarcan, alas de espléndida estrechez, 
los límites se dilatan y se invocan a lo lejos. 
Estamos absortos en la nada, 
estamos absortos en la extraña noche. 
No podríamos sobrevivir a lo que amamos
si descendiera a su nombre, 
si su belleza se despojara de distancia y la verdad cupiera en nuestra breve mano.


La hermosa herida vive por mí en mi cuerpo
soy un pájaro 
que vela el cadáver de su espíritu

sobre una rama estremecida
por el viento que inicia en su ausencia un amor salvaje con el reflejo de la luna

.

Ya no será feroz este invierno 
al que despojan de su insomne fuerza
la híbrida belleza. 
Ya no clama contra mí, no aturde el frío
no habrá testigos 
de esta pasión del desvanecimiento, 
de esta desnuda desmemoria.
Lo veo caer, lo veo purificar la piel reseca de los árboles y acariciar la muda de la osamenta estremecida mientras el aire teje la fuerza vaporosa de otra ruina
y los escombros nacen de las vírgenes herrumbres plateadas