La hermosa herida se delata como un sueño.
Ella que no supo resistir a la vida,
se abre y se ensancha como un mundo.
Los límites se enarcan, alas de espléndida estrechez,
los límites se dilatan y se invocan a lo lejos.
Estamos absortos en la nada,
estamos absortos en la extraña noche.
No podríamos sobrevivir a lo que amamos
si descendiera a su nombre,
si su belleza se despojara de distancia y la verdad cupiera en nuestra breve mano.
La hermosa herida vive por mí en mi cuerpo
soy un pájaro
que vela el cadáver de su espíritu
sobre una rama estremecida
por el viento que inicia en su ausencia un amor salvaje con el reflejo de la luna
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